lunes, 14 de marzo de 2011

Los que vamos debajo

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Llevan dos semanas preguntándome por esta afición. Tengo una amiga extranjera, concretamente inglesa, que no es capaz de comprender lo que nos lleva a hacer estas cosas, a pasarnos días con el morrillo hinchado, doloridos, destrozados, sedientos y lo que es más inexplicable, sin recompensa.

Lo único que puedo contestarle cuando saca el tema es que es una forma de vida, que hemos mamado desde la cuna. Son tradiciones tan arraigadas para nosotros como alimentarnos o andar. Son sentimientos que no se pueden vivir ni de lejos en ninguna otra expresión de arte o de religiosidad. Es penitencia corporal por favores divinos. Y la recompensa... es ¡LA GLORIA!.
Es el poder acercar la fe a la calle, es ser portadores de emociones sobre las aceras, es oir palmas, llantos y ánimos. Además de compartir momentos de camaradería como el de esta foto preciosa.

Sólo tengo unas líneas que añadir:

Sufra mi cuello bajo un faldón,
Que la recompensa no está en este mundo.
Fálteme el agua en las calles,
Que los rezos calmarán mi sed.

No sufras por mi esfuerzo
Que mi aliento viene del cielo.
Si por causa mayor flaqueo,
Tome el ánimo del sentimiento.




2 comentarios:

  1. como siempre esas palabras son las que llegan hermano de costal jose,grandes palabras para tambien grandes sentimientos q como has expresado en tus palabras,sufrimiento y rezo esa es el sino del costalero q como tambien expresa nuestro querido sargento"el costalero reza a su madre con el rachear unisono de sus zapatillas"un abrazo cofrade a todos y nos vemos en las trabajaderas.

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  2. Peluuuuuuu, llevate la camara el sabado por la tarde!!

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